“Cada uno de estos cuentos es una lección, un espaldarazo en el alma, un tónico espiritual, un licor estimulante.”

Víctor Manuel Amela

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CONTRA EL DRAMA Y EL DESALIENTO. Prólogo de Víctor-M. Amela

Contiene este libro uno de mis cuentos favoritos, uno de mis cuentos de cabecera: el del maestro que
le hace ver al campesino que nada de lo que le sucede es intrínsecamente bueno o intrínsecamente
malo. Que lo que le parece malo puede generar un bien, lo que le parece bueno puede engendrar un mal, y así sucesivamente,en una rueda en la que todo es bueno y malo a la vez, puesto que no hay bien sin sombra de mal, ni mal sin sombra de bien.

Este cuento zen tiene la virtud de revelarnos la fértil y asombrosa ambivalencia de las cosas del mundo, de lo misterioso de la existencia. Seguir su enseñanza es un modo de vivir mejor.

También documenta la dualidad en la que nos ensimismamos, y desvela que lo sensato y sabio consiste en superar la polaridad, en comprender que toda paradoja es aparente. Este cuento remite a aquella sabiduría tradicional del refranero castellano, a veces también un poco zen (¿será que el extremo Occidente se toca con el extremo Oriente?), que dice que «no hay mal que por bien no venga». Esta idea encierra resonancias estoicas, digen una rueda en la que todo es bueno y malo a la vez, puesto que no hay bien sin sombra de mal, ni mal sin sombra de bien.

Este cuento zen tiene la virtud de revelarnos la fértil y asombrosa ambivalencia de las cosas del mundo, de lo misterioso de la existencia. Seguir su enseñanza es un modo de vivir mejor.

También documenta la dualidad en la que nos ensimismamos, y desvela que lo sensato y sabio consiste en superar la polaridad, en comprender que toda paradoja es aparente. Este cuento remite a aquella sabiduría tradicional del refranero castellano, a veces también un poco zen (¿será que el extremo Occidente se toca con el extremo Oriente?), que dice que «no hay mal que por bien no venga». Esta idea encierra resonancias estoicas, dignas del «no importa lo que te sucede, importa cómo te tomas lo que te sucede» de Epicteto. Si emparentas esta visión con la siguiente máxima de Shakespeare, serás indestructible: «Todo lo que sucede, conviene».No es sencillo vivir así, claro. O sí. Por eso agradezco un libro como este: insufla ánimos, ayuda a encarar la vida sin dramatismo, ilumina. Cada uno de estos cuentos es una lección, un espaldarazo en el alma, un tónico espiritual, un licor estimulante.

Puedes tomarlo a tragos largos o en pequeños y espaciados sorbos. Esta antología de cuentos completada por Marta Millà resulta, por todo eso, muy útil e inspiradora: ábrela en esos días en los que acecha el desánimo y flaquea la lucidez, en esos días en los que amaneces nublado, y te ayudará a abrazarlos con todo lo que contienen, a valorar su encanto y a captar su luz.

Las delicadas acuarelas de Jordi Arcalís son rayos de sol entre las páginas, y la música de Curti supone el más eufónico diapasón sobre el que volar mientras lees. Este libro constituye en sí mismo una placentera y sutil herramienta de meditación.

Buena lectura.

VÍCTOR-M. AMELA

TARJETÓ CUENTOS ZEN (1)